Cada vez hay más mujeres dispuestas a arriesgar su vida por tener «un culo perfecto«: la práctica de lifting de glúteos brasileño (BBL, por sus siglas en inglés) no deja de ganar adeptas, a pesar del peligro de muerte que conlleva.

La obsesión por un trasero que no existe, perpetuado por los filtros y retoques en redes sociales, medios de comunicación y celebridades, deja una triste realidad que cada vez se cobra la vida de más personas.

Repasemos rápidamente algunos datos:

Una encuesta a 692 cirujanos de todo el mundo investigó la tasa de mortalidad entre quienes se someten a este procedimiento. A lo largo de sus carreras, los cirujanos informaron 32 casos de muerte por embolia grasa y 103 casos no fatales, pero probablemente haya muchos más. Así, esta intervención tiene una tasa de muerte del 3%, la más alta de todas las cirugías plásticas.

Otro estudio de 2015 concluyó que las muertes probablemente se producen como resultado de daños en los vasos sanguíneos de los glúteos durante el procedimiento. Esto pasa porque la grasa que se usa para levantar y perfeccionar los glúteos se mete por los vasos sanguíneos y tapa algunas arterias importantes.

Entonces, ¿por qué esta intervención es tan popular, si es tan peligrosa?

LA MODA DEL LIFTING DE GLÚTEOS BRASILEÑO EN EL MUNDO

Desde 2015, el número de personas que decide practicarse el lifting de glúteos brasileño ha aumentado en un 77.6%, según la Sociedad Internacional de Cirugía Estética Plástica. Es la intervención estética con el crecimiento más rápido en el mundo.

«Para mucha gente, es una operación que te brinda dos beneficios: te quita grasa de un lugar donde no la quieres tener, y te la pone en otro donde sí la quieres», informó a The Guardian Bryan Mayou, miembro de la Asociación Británica de Cirujanos Estéticos y Plásticos.

Sin embargo, es un procedimiento muy riesgoso y a veces muy costoso, documenta una investigación del diario The Guardian. En Reino Unido puede llegar a costar cerca de 10 mil dólares, pero en lugares como Turquía puede costar la mitad. Quienes no tienen tanto dinero viajan países donde esta operación es más barata.

Mayou explicó a la BBC que esta tendencia explotó debido a ciertas personalidades. El especialista indicó que la continua exposición de figuras con curvas generó que muchas mujeres quieran verse así.

Un claro ejemplo es la influencia de Kim Kardashian. Sólo hace falta ver su posado para la portada de Paper en 2014 para entender el impacto que podría tener su cotizado trasero.

En la misma línea, Mark Mofid, un destacado cirujano estadounidense que practica el lifting de glúteos brasileño, comentó a The Guardian que la aparición de figuras como JLo y Nicki Minaj, ambas artistas que se realizaron esta operación, generó que se vuelva muy popular y solicitada.

LA INDUSTRIA ILEGAL DE UNOS «GLÚTEOS PERFECTOS»

La lupa sobre la seguridad del lifting de glúteos brasileño se colocó en 2018. En ese entonces, al menos seis mujeres fallecieron por esta operación. Los cirujanos creyeron que las inyecciones se habían hecho en grasa superficial, pero se encontraron restos de grasa en el corazón y los pulmones. También hubo evidencia de daño en los vasos sanguíneos de los glúteos.

La popularidad del BBL también catapultó la existencia de centros no oficiales que lo practican —y que a veces son atendidos por personas sin formación médica.

En este sentido, la mayoría de las muertes por lifting de glúteos «parecen haber sido causadas por profesionales no calificados que trabajan en instalaciones no autorizadas, incluidas casas y garajes», manifiesta Jim Frame, profesor de cirugía plástica estética en la Universidad de Anglia Ruskin.

Una situación así vivió Cardi B. La cantante reveló que antes de ingresar en la escena musical había recibido inyecciones en sus nalgas en un sótano en Nueva York, y que seguía perdiendo silicona cinco días después. En una entrevista con la revista GQ, reconoció haber pagado 800 dólares por el procedimiento, después de enterarse que sus colegas stripper con traseros más grandes que el de ella ganaban más dinero.