«No quedó nada, desapareció, se borró». Así describe la argentina Jacqueline Pakota cómo quedó el ala del edificio parcialmente colapsado en la ciudad de Surfside, donde ella tenía dos apartamentos y donde al menos una persona ha muerto y un número indeterminado de residentes sigue desaparecido.

Y no es para menos. Ya no queda casi nada del cuadrante noreste de este edificio de primera línea de playa de Surfside, una pequeña ciudad vecina de Miami Beach.

Los aparatos del aire acondicionado cuelgan de sus propios cables de electricidad sobre un amasijo de hierros y toneladas de cemento que cayeron de este edificio construido 40 años atrás.

«Es como si esa ala (del edificio) no hubiera existido nunca», dice a los medios Pakota, angustiada porque unos amigos suyos, un matrimonio argentino y su hija, de 6 años, se habían trasladado la pasada noche a uno de sus apartamentos, que quedó «totalmente» destruido.

Era el 803, al que se habían ido pocas horas antes. Y como el suyo otros muchos de este edificio de 12 plantas, y que tenía apartamentos desde uno a cuatro dormitorios.

«Estoy esperando un milagro», dijo la mujer, visiblemente afectada y cansada tras buscar a sus amigos durante toda la noche en los hospitales y el centro a donde llevaron a los supervivientes de este colapso y un hotel cercano que también fue evacuado ante el temor de que se derrumbase todo el edificio y pudiese afectarles.

«Nadie sabe nada» de sus amigos, un cirujano plástico y un productor de teatro y su hija de 6 años. Ella llama a sus teléfonos y uno de ellos «suena mil veces», pero nadie atiende: «Ruego a Dios para que estén vivas las personas que están rescatando, las personas atrapadas en el edificio».

El alcalde de Surfside, Charles Burkett, explicó en una conferencia de prensa que perros entrenados trabajaron durante la noche para rescatar a personas atrapadas y que al menos diez personas fueron atendidas por personal médico en el lugar y algunos fueron trasladados a hospitales cercanos.

De madrugada

La argentina, presidenta de la oficina de asuntos gubernamentales del Paseo de las Estrellas de Las Vegas, explicó que en el otro de los apartamentos que posee en el edificio siniestrado también tenía como invitados a otros amigos, que le dijeron que bajaban en el elevador cuando sintieron un fuerte golpe.

Salieron corriendo del ascensor y uno de los cascotes del edificio le golpeó en la cabeza a uno de ellos, que la llamó desde el hospital y le avisó que se estaba derrumbando el edificio.

«No dio tiempo» a que la gente evacuara, indicó la argentina, que explicó que lo que indicaron fue que lo primero que colapsó fueron los apartamentos 01 y tres minutos más tarde los que tienen el número 03, como el de ella, y que lo primero que se vio afectado fue el garaje y con él cedió toda la estructura.

Adyacencias

Explicó que en los últimos días estuvo con sus amigos en la piscina del edificio colapsado y que se sentía una «vibración hiperfuerte», producto, imagina, de obras con maquinaria en un edificio adyacente.

Pensé que el suelo iba a explotar, el edificio se movía como si estuviera saltando con la maquinaria.

El edificio, donde se estaban realizando trabajos en el tejado, tenía algunos desperfectos menores, pero, explica, nada que justifique que el edificio haya podido colapsar de esta manera.

La misma opinión del alcalde, que dijo que no se explicaba esta «horrible catástrofe». «En los Estados Unidos los edificios no se colapsan, sin más».

Mientras avanzan las tareas de búsqueda y rescate de posibles víctimas, la duda es ahora la seguridad del edificio y el riesgo a que se derrumbe por completo.