El presidente colombiano, Gustavo Petro, afirmó este lunes que no reconoce la legitimidad del Gobierno entrante de Abelardo de la Espriella y sostuvo que Iván Cepeda es quien representa la decisión de los colombianos, al insistir en denuncias de supuesto fraude electoral no avaladas por las autoridades electorales ni por observadores internacionales.
Petro también afirmó que, según su criterio, el verdadero ganador de las elecciones fue Cepeda.
Petro aseguró que dispone de información que indica que un servidor ubicado en Los Ángeles (California), que atribuyó a los hermanos Bautista, habría sido utilizado para alterar el resultado electoral mediante algoritmos.
Los «hermanos Bautista» son Felipe, Camilo y Fernando Bautista Palacio, herederos y directivos del grupo empresarial Thomas Greg & Sons, una firma privada que durante décadas ha sido contratada por el Estado colombiano en áreas sensibles como documentos de seguridad, pasaportes, identificación y logística electoral.
La compañía, fundada por Gregorio Bautista, quedó en manos de la familia y hoy aparece vinculada al proceso electoral a través de la Unión Temporal Integración Logística Electoral 2026, contratada por la Registraduría para prestar servicios tecnológicos y logísticos en las elecciones, incluidos componentes asociados al preconteo, la digitalización y la infraestructura informática.

El mandatario sostuvo que las supuestas irregularidades ocurrieron en mesas de votación en el exterior y en distintas regiones del país.
Petro también señaló a una empresa israelí de inteligencia privada dentro del presunto fraude.
En el mismo pronunciamiento, el mandatario aseguró que una firma de lobby habría trabajado para favorecer la imagen internacional del presidente electo.
El Consejo Nacional Electoral confirmó la victoria de Abelardo de la Espriella con 12.960.166 votos frente a los 12.708.312 obtenidos por Iván Cepeda, una diferencia inferior al uno por ciento en la segunda vuelta presidencial. Durante el proceso, Petro denunció presuntas irregularidades relacionadas con el censo electoral, el software de escrutinio y los formularios E-14.
La Registraduría Nacional rechazó esos señalamientos y sostuvo que el proceso cumplió con las garantías legales y técnicas establecidas.
La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea informó igualmente que no encontró evidencias de irregularidades que alteraran el resultado y señaló que el preconteo y el escrutinio coincidieron en el 99,9 por ciento de las mesas observadas.
Aunque Cepeda anunció inicialmente la impugnación de unas 33.000 mesas, una vez concluyó el escrutinio oficial reconoció la victoria de De la Espriella y aceptó el resultado definitivo, mientras Petro mantuvo públicamente sus cuestionamientos sobre la legitimidad de la elección.

