La esperanza y el duelo cohabitan en la ‘zona cero’ del doblete sísmico cuando se cumplen un mes y 1.463 réplicas sísmicas desde la gran tragedia. En torno a un árbol, a los pies de las toneladas de escombros de lo que fueron las torres de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (OPP) 25, en Tanaguarenas, del estado La Guaira, se ha levantado un altar improvisado con peluches, juguetes, cochecitos, fotografías, incluso con diplomas escolares.
Lágrimas, recuerdos y oraciones se entremezclan para que no se olvide nunca a quienes perdieron la vida el Día de San Juan cuando la tierra tembló primero al ritmo de 7,2 de magnitud, resquebrajando edificios, agrietando los suelos y provocando el pánico entre la gente. Cuando parecía acabar segundos después, regresó con más fuerza, a 7,5 de magnitud, para reventar buena parte de lo que quedaba en pie, colapsando 190 edificaciones y afectando con gravedad a otros 856.

En su último parte, el gobierno informó sobre 5.398 víctimas mortales, 16.740 heridos y 17.907 damnificados. Según la iniciativa civil Desaparecidos del Terremoto de Venezuela, un mes después no se ha establecido contacto con 29.483 personas, mientras centenares de damnificados buscan todavía hoy a sus seres queridos debajo de las montañas de cemento. Distintas fuentes de los cuerpos de Seguridad consultadas por este periódico se temen que la cifra final de fallecidos se establezca entre 15.000 y más allá de 20.000.
En las horas previas al aniversario, el Banco Mundial decidió hacer pública su estimación de daños materiales directos, valorados en más de 19.600 millones de dólares, divididos en edificios residenciales (9.300 millones), infraestructuras como hospitales y escuelas (5.200 millones) y edificios no residenciales (5.000 millones).
A unos cuantos cientos de metros se consumen las últimas esperanzas entre las ruinas de otra OPP, en esta caso la número 26. Durante la madrugada de ayer, un grupo de rescatistas locales y de topos mexicanos percibió señales de vida entre las gigantescas ruinas. Están convencidos de que dos personas, incluida una niña, sobreviven milagrosamente junto a los cuerpos sin vida de sus familiares. Al cierre de esta edición prosigue el trabajo contrarreloj.

