Una corte de justicia de Ecuador aceptó este martes la apelación a una demanda presentada por nueve niñas indígenas de la Amazonía. Estas chicas buscaban eliminar más de 400 mecheros de combustión de gas asociado a la explotación de petróleo en esa región selvática, y lo consiguieron. Esto permitirá frenar la contaminación y los riesgos para la salud de la comunidad amazónica, gravemente afectada.

Estudios realizados en 2016 encontraron que una de cada cuatro familias nativas que vive cerca de estos mecheros tenía al menos un caso de cáncer. La comunidad denuncia que no tienen ni un hospital oncológico para poder tratar a los pacientes. Eliminar los mecheros supone poner un alto a las emisiones de dióxido de carbono y residuos tóxicos que contaminan el aire, suelo y agua.

Esta sentencia de la corte de Sucumbíos abre la posibilidad de una reparación integral a favor de la población amazónica.

LA PELEA JUDICIAL DE ESTAS NIÑAS EN ECUADOR

El 20 de febrero de 2020, las jóvenes presentaron una acción de protección contra el ministerio de energía y recursos naturales no renovables y el ministerio del ambiente y agua de Ecuador. Argumentaron que el impacto de los mecheros de petróleo vulnera su derecho al agua, a la salud, a la soberanía alimentaria y a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

Leonela Moncayo, Rosa Valladolid, Skarlett Naranjo, Jamileth Jurado, Denisse Nuñez, Dannya Bravo, Mishell Mora, Jeyner Tejena y Kerly Herrera son las menores que interpusieron la demanda para que se elimine la quema de gas en la Amazonía ecuatoriana.

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Pablo Fajardo, abogado de las menores, aseguró que después de la resolución judicial de la corte se espera que haya un fallo sobre una «reparación integral y holística» a favor de las niñas de Ecuador.

Fajardo detalló que actualmente más de 447 mecheros queman gas las 24 horas del día. Estos dispositivos emiten al ambiente residuos tóxicos que se depositan en el aire, suelo y en las vertientes de agua de la selva. En diálogo dijo: «No se ha aplicado tecnología adecuada. Lo que han hecho es quemar el gas de una forma antitécnica, con devastadores efectos ambientales y sanitarios».

En un informe de la organización Amazon Frontlines se detallaron los riesgos de la industria del petróleo en esta zona: «Cuanto más cerca se vive uno de los brotes, más peligrosas son las condiciones de cáncer, malformaciones y abortos espontáneos».

LA INDUSTRIA DEL CRUDO EN LA SELVA

Ecuador produce unos 530 mil barriles diarios de crudo y la exportación petrolera es una de las principales fuentes de ingresos. Además, gasta cada año más de 600 millones de dólares en la importación de gas para el consumo interno, según datos que difundió el abogado de las niñas.

En una investigación de Mongabay, medio especializado en sostenibilidad, se detalla que en la Amazonía ecuatoriana los primeros mecheros fueron instalados por la multinacional Chevron-Texaco que perforó el primer pozo comercial en 1967.

Desde entonces, la explotación petrolera sólo ha crecido. En el fallo de la corte de Sucumbíos se declara que, mientras se desarrolla esta industria, el Estado ecuatoriano ha negado «el derecho a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado».

“A veces sale hasta petróleo por esos mecheros y es como ver un volcán erupcionando, inmensas nubes negras cubren el cielo”, cuenta Donald Moncayo, subcoordinador de la Unión de Afectados y Afectadas por las Operaciones Petroleras de Texaco.

Hasta el 3 de julio de 2020, según datos de la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero, había más de 2 mil pozos petroleros en producción en todo el país. De los 71 bloques petroleros, ocho están en la costa y los otros 63 en la selva amazónica. La mayoría está en contacto con las comunidades.

Ahora se espera que se regularice la situación de esta industria y se reduzca su impacto ambiental. También que haya una reparación histórica para las comunidades nativas de la selva de Ecuador.