Rusia ha expulsado a tres diplomáticos de Alemania, Polonia y Suecia por participar en manifestaciones no autorizadas que desembocaron en enfrentamientos con las fuerzas del orden, según informó este 5 de febrero el Ministerio de Exteriores ruso en un comunicado.

La Cancillería rusa convocó a la embajadora sueca, el encargado de negocios de Polonia y el enviado de la Embajada alemana, a los que presentó una protesta en relación con el registró de la participación de sus subordinados en manifestaciones no coordinadas celebradas en Moscú y San Petersburgo el pasado 23 de enero.

“De acuerdo con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, del 18 de abril de 1961, los diplomáticos que participaron en acciones ilegales fueron declarados personas no gratas” y “se les ordenó abandonar el territorio de la Federación de Rusia en un futuro próximo”, indicó ese organismo.

El Ministerio de Exteriores de Rusia considera que esas acciones fueron “inaceptables” e “inapropiadas para su estatus diplomático” y espera que, en el futuro, los representantes de esos tres países de la UE respeten “estrictamente las normas del derecho internacional”.

Protestas multitudinarias


En varias ciudades de Rusia se produjeron protestas de ese tipo el 23 y el 31 de enero y algunas personas también se manifestaron la noche del 2 de febrero, después de que un tribunal de Moscú sustituyó la sentencia condicional del opositor ruso Alexéi Navalny relacionada con el caso Yves Rocher por una efectiva de 3,5 años de prisión que, tras descontar el año que pasó bajo arresto domiciliario, será de 2,5 años en una colonia de régimen general.

Tras el anuncio de la decisión de la corte moscovita, EE.UU., Alemania, Francia, Reino Unido y otras naciones de Occidente solicitaron la liberación de Navalny, mientras que Moscú les recomendó “prestar atención a la situación en sus propios países” en vez de “tratar de ayudar a agitar la situación” en Rusia.

La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, comentó el pasado 4 de febrero que Occidente “se niega a ver lo que sucede estos días en la UE y los últimos meses en EE.UU. y, sencillamente, desvía deliberadamente la atención de la comunidad mundial de la situación en sus propios países para centrarse en su visión sobre la situación en Rusia”.

El caso Yves Rocher


A finales del 2014, un tribunal de Moscú declaró a Alexéi Navalny y a su hermano Oleg culpables de fraude masivo y fraude a gran escala en el ámbito de la actividad empresarial, así como de legalización de dinero obtenido por medios delictivos.

Según la sentencia, los hermanos robaron 26,8 millones de rublos (más de 363.000 dólares) de la empresa Yves Rocher y 4,5 millones de rublos (más de 60.000 de dólares) de otra compañía relacionada con el caso.

Alexéi Navalny recibió una pena de 3,5 años de prisión condicional y cinco años de período de prueba, mientras que su hermano Oleg fue sentenciado a tres años y medio de prisión en una colonia de régimen común. En agosto del 2017, un tribunal extendió el período de prueba de Alexéi Navalny hasta finales de diciembre del 2020 a solicitud del Servicio Penitenciario Federal.

A finales de diciembre, el Servicio Penitenciario solicitó cambiar la libertad condicional de Navalny por pena de cárcel, afirmando que no cumple con sus obligaciones y que evitó realizar inspecciones mientras se encontraba en Alemania, después de que terminara su tratamiento por una supuesta intoxicación, aunque también antes, “sistemáticamente y en reiteradas ocasiones”, al no presentarse ante el organismo los días 13 y 27 de enero, así como el 3 de febrero, el 16 de marzo, el 6 de julio y el 17 de agosto de 2020.